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Propósitos de año nuevo de los jefes. Lo que se espera de un directivo en 2022

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Un jefe también tiene que marcarse propósitos para el nuevo año. Y deben ser propósitos propios, no ajenos… por mucho que uno sea jefe, siempre hay posibilidad de mejorar. Aquí te dejamos algunos propósitos que te puedes proponer para este año 2022. Y ya sabes que proponerse algo es sólo el principio, y para acompañarte en el camino cuenta con Foro Empresa y su comunidad.

Centrarse en las personas, no en los números

El razonamiento empresarial tradicional es que lo importante es separar y analizar los números, ponerlos en gráficos y hablar de dónde está el resultado y dónde debería estar. Sin embargo, los números son el resultado de lo bien que se gestionan las personas, no de lo bien que se gestionan los números. La única manera de conseguir mejores números (independientemente de su esquema de mediciones) es mejorar el rendimiento de las personas que trabajan para usted.

Adaptar el estilo de dirección a cada uno de los trabajadores a mi cargo

A pesar de la popularidad de la frase, en realidad es imposible "gestionar personas". Sólo se puede gestionar a los individuos. Dado que cada persona es única, no hay un estilo de gestión que sirva para todos. Por lo tanto, mientras explica exactamente lo que quiere de cada empleado, solicite activamente las sugerencias e ideas del empleado sobre cómo puede obtener el mejor trabajo posible de esa persona.

Medir el desempeño de una forma sencilla y entendible

Los esquemas de medición del rendimiento de los trabajadores sueleren resultar complejos, con múltiples métricas, crean inevitablemente confusión entre los empleados y los directivos. Lo ideal es que lo que se mida sea lo suficientemente sencillo como para que cada empleado lo entienda de un vistazo, y que se relacione lo más estrechamente posible con los comportamientos que está tratando de fomentar. Si el trabajo no afecta a las métricas, las métricas son una pérdida de tiempo.

Saber marcar prioridades a tus empleados

Hace poco recibí un correo electrónico de alguien cuyo jefe le asignaba múltiples tareas e insistía en que cada una era una "gran prioridad". Ese jefe era idiota, porque si todo es prioritario, entonces nada es prioritario. El concepto de prioridad es que una cosa es más importante que las demás. Dar a tus empleados múltiples prioridades es cargarles con la responsabilidad de decidir qué es realmente importante. Ese es su trabajo.

Controlar el temperamento

Cuando explota con un empleado, o hace un comentario cortante o hiriente, crea una herida que nunca se cura del todo y que se encona con un resentimiento secreto. No tiene que ser perfecto, pero sus empleados no son su saco de boxeo. Los empleados desprecian a aquellos jefes que son débiles emocionalmente y que tienden a descargar su ira y frustración en otros. Por el contrario, los empleados aprecian profundamente a un jefe que mantiene la calma en una crisis.

Hacer mejores a todos mis empleados

Los directivos suelen utilizar a sus mejores empleados como medida del éxito que tienen como líderes. Sin embargo, aunque tenga un empleado de alto rendimiento en su equipo, es más probable que ese éxito refleje su empuje y capacidad que cualquier cosa que usted haya aportado. Mida su capacidad de gestión en función de cómo maneja a sus empleados con peor rendimiento. Son esos empleados los que definen el nivel más bajo de rendimiento que estás dispuesto a tolerar, y cuánto esperas que los otros empleados compensen tus bajos estándares.

Ser generoso con mis subordinados

Ser generoso no sólo tiene que ver con el dinero, sino con la forma de tratar a las personas. Los jefes inteligentes saben que su verdadero trabajo consiste en arreglar los fallos antes de que se produzcan, dar a conocer las victorias de los empleados y asumir la responsabilidad cuando las cosas no van tan bien como deberían. Los empleados quieren que los jefes sean generosos con la información, el tiempo, los elogios y el entrenamiento que enseña a los empleados a hacer mejor su trabajo. El dinero es lo que los empleados esperan de su trabajo, no de sus jefes.

No ser un resabido y escuchar más las aportaciones de los empleados

Muchos jefes creen erróneamente que su trabajo es ser el experto y conocer todas las respuestas. Sin embargo, cuando los jefes dan todas las respuestas, roban a sus empleados la oportunidad de pensar y crecer. Aunque la experiencia tiene valor, la gente no puede aprender cuando la sabiduría se le presenta en bandeja o se le impone. Los empleados respetan a los jefes que admiten que no lo saben todo y hacen preguntas que ayudan a despertar la propia creatividad del empleado.

No hacer favoritismo con un empleado

Como eres humano, algunos de tus empleados te van a caer mejor que otros. Aun así, no debe dejar que estas preferencias personales se conviertan en una excusa para tratar a los que le gustan de forma diferente a los que no. Jugar con un favorito desmoraliza a los demás empleados porque saben que su mejor trabajo no contará tanto. Además, jugar con un favorito crea mucha hostilidad hacia él. Si te acuerdas del colegio, la mascota del profesor solía recibir una paliza en el patio.

Ser leal para conseguir lealtad

Como jefe, quieres que tus empleados velen por tus intereses, te ayuden a tener éxito y no te dejen en la estacada en cuanto encuentren un trabajo mejor. En otras palabras, quieres lealtad.Sin embargo, la lealtad debe ganarse. Sólo puede esperar que los empleados le sean fieles si usted está dispuesto a serlo primero. Eso significa velar por sus intereses, ayudarles a tener éxito y mantenerlos a bordo aunque puedas contratar a otra persona por menos dinero.

Ser transparente en la toma de decisiones

Algunos jefes se guardan las cartas en el manga y no dejan que los empleados participen en el proceso de toma de decisiones. En cambio, los jefes inteligentes saben que las decisiones tienen más éxito cuando los encargados de aplicarlas participan desde el principio. Un jefe que desaparece en su despacho, toma una decisión y luego aparece con una serie de órdenes da la impresión de que la decisión es arbitraria. Incluso si no les gusta una decisión, los empleados prefieren entender el funcionamiento de la mente del jefe y el motivo exacto de esa decisión

Tomar decisiones rápidamente

Algunos jefes son tan reacios al riesgo que necesitan montañas de información antes de tomar cualquier decisión importante. Los jefes inteligentes, en cambio, entienden que hay un punto (que suele llegar bastante rápido) en el que la información adicional no hace más que enturbiar las aguas. Obsesionarse con la toma de decisiones (y hacer conjeturas) es siempre una pérdida de tiempo. Es mejor tomar una decisión suficientemente buena que esperar a que surja una decisión perfecta imaginaria en una situación del mundo real.

 

Y hasta aquí las sugerencias de los propósitos para este 2022 ¿cuáles son tus propósitos para este año nuevo? Cuéntanos qué metas te propones como gestor y cómo te planteas conseguirlas a lo largo de este año.

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